Taller de Radiestesia en Maquinchao
Los días 15 y 16 de marzo se llevó a cabo un Taller de Radiestesia organizado y financiado por la Municipalidad de Maquinchao con la Cooperativa de Trabajo Surgente en el marco del Proyecto de Gestión Integrada de la Cuenca. Rodolfo Matzi y Carlos Irasola llegaron al territorio para coordinar este espacio que contó con la participación de 20 personas de Los Menucos, Sierra Colorada, Maquinchao y Jacobacci. Participaron del mismo la intendenta Silvana Pérez y la Secretaria de Producción Laura Sepúlveda. Te compartimos una crónica del segundo día de taller: prácticas en el Vivero Municipal.
El vivero de Maquinchao se visualizaba de lejos como un vergel, un punto saturado de color entre los ocres, pardos y terracotas de la meseta rionegrina. Hacia allí se dirigían dos de los integrantes de Surgente, Rodolfo Matzi y Carlos Irasola conduciendo el utilitario de la Cooperativa.

Rodolfo es arquitecto y radiestesista, un hombre afable, alto, de ojos cristalinos. Hace exactamente dos años estuvo en Ingeniero Jacobacci capacitando en radiestesia a una treintena de personas en el marco del Proyecto de Gestión Integrada de la Cuenca del Huahuel Niyeo. Esta vez, la Municipalidad de Maquinchao, a través de su secretaria de producción, Laura Sepúlveda, lo convocó para replicarlo en su localidad.
Cargando varillas, péndulos y un cúmulo de material teórico impreso, ambos hombres llegaron a la Capital de la Lana desde Bariloche para brindar un taller de dos días. Pasaron el 15 y 16 de marzo compartiendo saberes, reflexionando colectivamente y poniendo en práctica y en terreno aquello que parece- a primera vista- abstracto e inasible.
¿Qué es la radiestesia?
Es el arte de exploración a través de péndulos, varillas, horquetas, biosensores y georitmogramas. Se usó desde los albores de la humanidad pero, mientras iba siendo perfeccionado en Oriente, el pensamiento occidental moderno lo dejaba arrumbado en el plano de la brujería. Hace ya varios años este método fue retomado por diversas disciplinas y su uso entró en auge.
Andrea Sede, productora ganadera oriunda de Maquinchao y asistente del taller, encontró en la memoria histórica un antecedente. Mencionó al Padre Stablum, un cura franciscano que, en la década del 60, supo buscar agua con su péndulo a lo largo de toda la Región Sur. Así, ayudaba a productores ganaderos e incluso señaló el primer pozo en un terreno donde hoy funciona la Cooperativa de Agua de Ingeniero Jacobacci.

Cuando los niños, las niñas e incluso las personas adultas veían al religioso en su rol de rabdomante, creían estar asistiendo a una especie de magia o milagro. -Ahora sabemos que somos energía- dice Andrea y enumera las razones por las que se anotó al taller.
Junto a su compañero Gerardo, lleva adelante un emprendimiento productivo que se destaca, no solo por la producción de ganado ovino sino por la cría y recuperación de los caballos con rulos, únicos en Latinoamérica. Todo el trabajo que esto requiere está atravesado por la lógica del agua.
-Podés usar esta práctica para buscar cosas que perdiste, llaves, celulares pero en realidad es mucho más profundo. En mi actividad el agua es fundamental- reflexiona Andrea y señala que su entendimiento de la conducta de los animales se vio fortalecido como consecuencia del taller.

El territorio atraviesa una crisis hídrica que apila causas y consecuencias. El calentamiento global y las actividades extractivas, el uso inapropiado de los bienes naturales y el manejo no sustentable de los suelos hacen que el agua escasee y que los animales no cuenten con alimento en cantidad y calidad suficiente. Muchas comunidades y productores dispersos han señalado a las plagas de pumas, zorros y chanchos jabalí como agravantes para la continuidad de sus actividades económicas tradicionales.
En ese sentido, Fabiana Saéz Aguilera, técnica agropecuaria, productora, docente e integrante del Lof Nehuen Co, señala que en su comunidad aún no padecen la falta de agua total pero que las napas han bajado. La joven profesional se inscribió al taller porque considera que la radiestesia es una práctica de gran utilidad frente al desafío constante de la escasez hídrica.
-Es fundamental seguir apoyándonos en estudios técnicos y científicos- aporta- pero la radiestesia es una herramienta muy interesante para la solución de problemas específicos, para la gestión del agua y la toma de decisiones vinculadas al territorio.
La comunidad mapuche de la que forma parte se conformó en 2011 en El Chaiful y buscó -desde sus inicios- recuperar las memorias y prácticas mapuche, como una forma de revincularse con el territorio.
Esas memorias recuperadas tienen al agua como hilo conductor. Es la fuerza del agua, presente en el nombre del Lof, lo que entrelaza y vincula los afectos de las personas entre sí y con el territorio, con el itrofill monguen, con el todo que es y existe.
Por eso, los y las asistentes al taller reafirmaron la importancia de la práctica. Ya en la introducción que Rodolfo hizo con unos afiches rudimentarios (y mucho carisma para compensar) dejó en claro que la rabdomancia o radiestesia no es un don excepcional. Todas las personas tienen la capacidad de hacerlo.

Existen algunos requisitos importantes pero están más relacionados a un estado del ser que al talento: concentración, buen estado mental y físico, respeto y paciencia con el método. Apertura. También son necesarias algunas condiciones climáticas.
Y el resto es práctica
En un claro del vivero municipal de Maquinchao el grupo caminó con varillas en las manos. El tiempo se tornó agradable y el sol fue lo suficientemente cálido como para poder quitarse el abrigo.
La figura inmensa de Rodolfo se destacó del resto: con el brazo izquierdo extendido y el instrumento en la mano derecha caminó sobre la línea imaginaria -junto a la cual corre agua subterránea- hasta el cruce con otra línea. Así determinó el lugar exacto donde se perforará un pozo de 18 metros de profundidad, hacia el interior de la mapu que ya había dado su permiso a través del péndulo. La vida, dando respuesta.

Hacia otro punto cardinal dentro de ese cuadro delimitado por las forestaciones, caminó Andrea que después de medir, de sentir, de buscar, llamó a los capacitadores y les pidió que corroboren sus marcas. Fueron exactas.
Fabiana no salía de su asombro. Aunque ya habían estudiado el correlato teórico y habían andado y desandado algunas conceptualizaciones sobre física cuántica y saltos orbitales de las micropartículas, la verdad terminó de experimentarse en el contacto directo con las herramientas y en las sensaciones que los embargaron cuando éstas reaccionaron a diferentes ubicaciones y condiciones.
Malvina Escobar, oriunda de Jacobacci, artesana y referente de telar mapuche se interesó en el taller a partir de conocimientos previos que tenía. Sabía que la radiestesia ayudaba a elegir los mejores lugares para las plantas, para mejorar la huerta, para buscar las fuentes de agua y también para descubrir la existencia de geopatías.
Las tres mujeres se muestran hoy entusiasmadas con este nuevo saber. Pero no solo ellas han podido acceder a esta oferta del Municipio de Maquinchao: también lo hicieron personas de Sierra Colorada y Los Menucos. Con el compromiso de seguir estudiando, con certificado, varilla y péndulo en mano se despidieron hasta la próxima.
Rodolfo y Carlos cargaron las cosas en el vehículo y también partieron a su ciudad satisfechos con la labor, con la convicción de que estas actividades también están interconectadas- como las corrientes subterráneas- a una enorme red de acciones para la vida. Seguros de que son los colectivos y organizaciones quienes despliegan estrategias en los territorios para cuidarla, favorecerla y transformarla; pendulando también porque los avatares del presente son muchos y complicados pero imitando la tozudez de este territorio maravilloso y sabio que nos habla permanentemente.
Solo hay que preguntar, callarse y alguna vez permitirse escuchar.
